© José Escaño Mooring scar posidonia

El Reto

Los bosques y praderas submarinas son esenciales para el bienestar de las comunidades costeras, ya que ofrecen aguas claras y llenas de vida, esenciales para el turismo sostenible.

También son hábitats clave para reponer las pesquerías, actuando como sumideros de carbono y como barrera protectora contra los efectos del cambio climático, como la erosión costera causada por tormentas.

Desafortunadamente, corren un grave riesgo de degradación provocada por la actividad humana.

Muchas especies de algas y plantas marinas son lo que llamamos especies “fundadoras”, “formadoras de hábitat” o “ingenieras del ecosistema”; es decir, crean una estructura tridimensional que proporciona recursos que antes eran limitados o inexistentes, como alimento o refugio. Son los llamados bosques y praderas submarinas, y en las islas Baleares están formados principalmente por las plantas marinas Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa y Zostera noltii, y varias especies de  algas pardas del género Cystoseira (sensu lato).

Además de crear este hábitat en el que se desarrollan otras especies, muchas de estas algas y plantas marinas también brindan servicios esenciales a las comunidades costeras, como mantener paisajes atractivos para actividades turísticas, reponer las poblaciones de peces o proteger la costa contra la creciente erosión causada por el cambio climático.

La pérdida de la vegetación marina debido a las actividades humanas es uno de los problemas más urgentes en la conservación de la naturaleza en todo el mundo:

De los aproximadamente 177.000 km2 de praderas marinas que existen en todo el mundo, se estima que se ha perdido entre el 7 y el 19% de su superficie actual (unos 33.000 km2); eso es el equivalente al área de más de 4 millones de campos de fútbol. Solo en el Mediterráneo, se estima que se han perdido 446 km2 (más de 62 mil campos de fútbol).

Muchos bosques de algas marinas han disminuido gravemente en las últimas décadas. Hay 47 especies del género Cystoseira (sensu lato) en el mundo, y el Mediterráneo alberga 32 de ellas, casi el 50% de las cuales son endémicas (sólo viven aquí). En Baleares todavía existe una gran diversidad de estas especies, ya desaparecidas en muchas zonas costeras de la cuenca mediterránea. A diferencia de otras especies de algas, Cystoseira se reproduce solo localmente y no puede colonizar áreas distantes por sí sola. Por tanto, para recuperar estos bosques en las zonas donde han desaparecido, es necesario realizar acciones de reforestación.

Además, las especies que habitan en aguas poco profundas son las más afectadas porque se encuentran en un entorno extremo; expuestas a impactos tanto de origen terrestre como marino. Esta situación es especialmente grave en el Mediterráneo; a pesar de ser uno de los mares que alberga la mayor biodiversidad del mundo, también es uno de los más amenazados por las actividades humanas. Esto se debe principalmente a que hay poco intercambio de agua con el océano (es un mar semicerrado), sus costas están muy pobladas y existe un enorme tráfico marítimo.

© José Escaño janina posi flare

La Solución

Las comunidades de algas y plantas marinas se trasplantan o refuerzan en pequeñas parcelas en el fondo marino costero poco profundo.

Estos espacios se convierten en laboratorios sociales y ambientales donde convergen la ciudadanía y la ciencia, construyendo las capacidades marinas de las personas y facilitando su participación en ciencia ciudadana.

Cuando los bosques y praderas submarinas se regeneran, crean nuevos hábitats donde otras especies de animales y plantas pueden prosperar, contribuyendo a la regeneración de la biodiversidad y optimizando así la productividad en términos de beneficios para la sociedad.

Regeneración: El acto de mejorar un lugar o sistema, especialmente haciéndolo más activo o exitoso.

La década de las Naciones Unidas de las “Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible” comienza en 2021. Es necesario hacer mucho más si queremos revertir la pérdida de salud de los ecosistemas marinos, de modo que todos los sectores implicados podamos crear conjuntamente las condiciones adecuadas para un desarrollo verdaderamente sostenible de los océanos, mares y costas.

Tradicionalmente, la restauración ambiental se basaba en acciones simples destinadas a devolver las funciones del ecosistema o la composición de especies a un estado saludable. En contraste, las estrategias de restauración modernas abarcan consideraciones tanto sociales como ecológicas y están guiadas por múltiples objetivos que incluyen no solo los ambientales, sino también aquellos relacionados con el bienestar humano (por ejemplo, fomentar la economía azul).

En este contexto y siguiendo esta tendencia surge MedGardens en las islas Baleares. Se llevan a cabo acciones de restauración marina utilizando técnicas validadas e innovadoras para plantas y algas marinas en pequeñas parcelas ubicadas en áreas poco profundas, accesibles a todas las personas.

La comunidad jugará un papel fundamental en todo el proceso de restauración a través de la custodia compartida de cada MedGardens, junto con la comunidad científica y las administraciones locales.

MedGardens ofrece una oportunidad para que arreglemos lo que hemos roto y la esperanza de que podemos hacerlo.

sdg